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Southampton avanza a la final del play-off tras vencer a Middlesbrough

En una noche tensa en St Mary’s, con polémica fuera del césped y nervios a flor de piel dentro de él, Southampton se agarró a la Championship con uñas y dientes. Remontó un gol tempranero, llevó al límite a Middlesbrough y acabó imponiéndose 2-1 en la prórroga para sellar su billete a la final del play-off, donde le espera Hull.

El héroe inesperado tuvo nombre y apellido: Shea Charles. Minuto 116. Piernas pesadas, cabezas nubladas, el miedo al error flotando en el estadio. Charles recibió abierto a la derecha, armó un centro enroscado más cargado de intención que de potencia y el balón, tras atravesar un bosque de piernas, besó el interior del palo y se coló en la red. No hizo falta más. St Mary’s estalló.

Southampton, descendido de la Premier League la pasada temporada, se jugará ahora el regreso inmediato a la élite ante Hull, vencedor 2-0 frente a Millwall el lunes. El ganador se unirá a Coventry e Ipswich en la próxima Premier League. Para los ‘Saints’, será además su segunda visita a Wembley este curso, después de caer ante Manchester City en semifinales de la FA Cup el mes pasado.

Un partido grande en medio de una gran polémica

El contexto no podía ser más enrarecido. La English Football League ha acusado formalmente a Southampton tras una denuncia de Middlesbrough por una supuesta filmación no autorizada en una propiedad privada antes del 0-0 de la ida en el Riverside Stadium. El ruido alrededor del caso ha sido constante, con declaraciones cruzadas y sospechas de “trampa” por parte del técnico de Boro, Kim Hellberg, tras el primer duelo.

Nada de eso se quedó en los despachos. El ambiente se trasladó al césped y a las áreas técnicas. El partido fue duro, intenso, con los dos banquillos al límite. Según el informe del encuentro, el defensa de Middlesbrough Luke Ayling acusó a Taylor Harwood-Bellis de utilizar lenguaje discriminatorio. Cerca del descanso, Hellberg y el técnico de Southampton, Tonda Eckert, tuvieron que ser separados físicamente mientras el árbitro Andy Madley trataba de calmar los ánimos en la banda. El clima era de eliminatoria salvaje, de esas que marcan temporadas.

Tras el pitido final, Eckert no escondió su satisfacción por el espectáculo ofrecido. Definió el duelo como un partido de gran calidad, “un gran anuncio para la Championship, un encuentro sobresaliente”, según declaró a Sky Sports. Sobre la amenaza de una posible expulsión del play-off por la investigación de la EFL, se ciñó al guion: el asunto está en manos del club, hay una investigación en marcha y el equipo, insistió, solo puede hacer una cosa: prepararse a fondo para la final.

Hellberg, que días atrás había acusado a Southampton de intentar hacer trampas, evitó esta vez ir tan lejos. Admitió su decepción por la derrota, habló de un plan que se derrumbó con el resultado y felicitó a jugadores y aficionados de Southampton por la victoria. Aun así, dejó en el aire cualquier especulación sobre un posible “indulto” administrativo para su equipo.

Golpe temprano de Middlesbrough, respuesta agónica de Southampton

El guion deportivo arrancó torcido para los locales. A los cinco minutos, Middlesbrough silenció St Mary’s. Riley McGree encontró espacio, armó un disparo raso y preciso y batió a Daniel Peretz. Un mazazo tan rápido como efectivo. Boro, quinto en la fase regular, se ponía por delante y obligaba a Southampton, cuarto en la tabla, a remar contracorriente durante casi todo el partido.

El gol visitante reforzó la sensación de que la noche no iba a ser sencilla. Cada balón dividido se jugaba como si fuera el último. Cada decisión arbitral encendía la grada. Southampton, eso sí, no se descompuso. Fue acumulando posesión, empujando metros, buscando grietas en el bloque de Hellberg. El empate, sin embargo, se hizo esperar hasta el límite.

Ya en el tiempo añadido de la segunda parte, cuando el cronómetro amenazaba con certificar la clasificación de Middlesbrough, apareció Ross Stewart. Ryan Manning probó fortuna desde fuera; Sol Brynn rechazó hacia arriba, sin poder despejar con contundencia, y Stewart se adelantó a todos para cabecear el rebote a la red. Gol de delantero puro. Gol de supervivencia. St Mary’s respiró aliviado. La eliminatoria se iba a la prórroga.

La prórroga, el desgaste y el golpe final

Con las fuerzas al límite, la prórroga se convirtió en un ejercicio de resistencia. Southampton, que encadena ya 20 partidos sin perder en la Championship, pareció llegar con un punto más de frescura mental. Los cambios de Eckert surtieron efecto. Cyle Larin, desde el banquillo, dispuso de una ocasión clara en el añadido tras el 90, pero Brynn sostuvo a Middlesbrough con una parada decisiva.

El portero visitante, protagonista en varios momentos clave, no pudo hacer nada en la acción que decidió el cruce. Charles, sin aparente amenaza directa, buscó el área con ese envío enroscado desde la derecha. La pelota viajó, se envenenó, superó a defensas y portero y terminó dentro tras besar el poste. Un gol que mezcla fortuna y determinación, pero que cuenta igual en el marcador y en la historia de un club.

Middlesbrough ya no tuvo respuesta. El empuje final fue más de orgullo que de claridad. El tiempo se agotó, y con él las opciones de Hellberg de llevar la eliminatoria a los penaltis o de revertir el destino sobre el césped.

Southampton, en cambio, mira ahora hacia Wembley. Lo hace en plena racha, con 20 partidos ligueros sin conocer la derrota y con la oportunidad de cerrar un círculo: del descenso traumático a la posibilidad real de regresar a la Premier League en un solo año. Falta un último paso ante Hull. Una final, un ascenso en juego y un club que, pese al ruido y la controversia, ha demostrado que aún sabe ganar cuando más quema la pelota.