Sergej Jakirovic y el sueño de la Premier League
Hull City viaja a Londres con una frase que lo resume todo. “Diría que estabas loco si me ofrecieras esto al inicio de la temporada”. Sergej Jakirovic no exagera. Con un embargo de fichajes, sin grandes focos y con el presupuesto justo, los Tigers se plantan en el segundo asalto de la semifinal del play-off a solo dos victorias de la Premier League.
El lunes por la noche, en The Den, les espera Millwall. Un estadio hostil, una atmósfera de las que aprietan la garganta. Hull llega con un 0-0 de la ida en el MKM Stadium y con un objetivo claro: encadenar su tercera victoria consecutiva en ese campo y sellar billete para la final del 23 de mayo en Wembley.
De la sanción al sueño
“Este es el sueño, especialmente cuando empezamos con el embargo y todo”, recordó Jakirovic en BBC Radio Humberside. El técnico bosnio, de 49 años, habla con una mezcla de incredulidad y orgullo. No es una pose.
“Ha sido una temporada increíble para nosotros. Estamos a dos partidos de la Premier League y vamos a hacer todo lo posible para llegar”, remarcó. Nadie, ni dentro ni fuera del club, habría apostado fuerte por este escenario. “Nadie habría apostado por esto. Estoy muy orgulloso. No se le puede quitar nada a los jugadores esta temporada, pero el trabajo aún no está terminado”.
La frase final marca el tono del viaje a Londres. Nada de celebración anticipada. Nada de euforia vacía. El mensaje es de alerta permanente.
Fatiga, ajustes y el plan en The Den
El calendario no perdona. El 0-0 del viernes dejó desgaste y poco margen para recuperar. Jakirovic lo admite sin rodeos: “Vamos a estar cortos en algunas posiciones. No hay lesiones, hay fatiga”. Darko Gyabi es duda para el choque en el sur de la capital, otro quebradero de cabeza en una plantilla que llega al límite físico.
“Lo dimos todo el viernes. Podíamos haber jugado mejor, en algunas situaciones tomar mejores decisiones”, reconoció el técnico. El cuerpo técnico ha exprimido el poco tiempo disponible entre partidos para ajustar detalles. “Hemos mostrado algunos vídeos de lo que debemos mejorar, dónde tenemos que manejar mejor ciertas situaciones, especialmente cuando entra Barry Bannan. Espero que arreglemos estas cosas y tengamos un rendimiento aún mejor con balón”.
La idea es clara: más claridad en la circulación, más precisión en los metros finales. Y un uso quirúrgico del banquillo. “Tenemos algunas posiciones en las que estamos cortos. Muchos jugadores han vuelto de lesiones y ahora tienen que darlo todo. Estamos intentando sacar lo mejor de lo que tenemos ahora mismo. Es muy importante quién puede entrar después de 60 o 70 minutos, porque puede que necesites que juegue 120”.
En un play-off, los detalles deciden. El propio Jakirovic lo resume en una frase que suena a aviso para sus delanteros: “Vamos a tener ocasiones al 100%. Tenemos que aprovecharlas”.
Un técnico en el filo, pero más frío que nunca
El bosnio también juega su propio partido. Se perdió la última jornada de liga ante Norwich por una sanción en la banda. Esta vez, no quiere ni oír hablar de perder los nervios. “Es muy importante mantener la cabeza fría, incluido yo y mi cuerpo técnico. Ya he tenido experiencia esta temporada”, admitió.
Su objetivo personal está marcado: “Mi objetivo ahora es mantener la calma, pase lo que pase en el campo, estar concentrado e intentar ayudar al equipo y al staff”.
No es casual que recurra a su pasado reciente para explicar cómo afrontará el ambiente de The Den. “Tenemos una experiencia increíble. En Turquía, cuando vas a Galatasaray, Fenerbahce o Besiktas, no puedes oír nada, ni siquiera el silbato del árbitro”. Si has sobrevivido a esos volcanes, Millwall impresiona menos.
El mensaje a sus jugadores es simple, casi básico, pero necesario cuando el ruido amenaza con devorarlo todo: “Tenemos que recordar que es 11 contra 11. Los que están en la grada no pueden jugar”.
Wembley espera… y una sombra en la otra semifinal
Al otro lado del cuadro aguardan Southampton o Middlesbrough. Uno de los dos será el rival en la final de Wembley del 23 de mayo. Pero la otra semifinal se ha visto sacudida por algo que va más allá del césped: la acusación de espionaje sobre Southampton, investigado por la EFL por supuestamente haber espiado un entrenamiento de Middlesbrough antes del 0-0 de la ida.
Jakirovic no esquivó el tema y se alineó con el técnico de Boro, Kim Hellberg. “No está bien. Entiendo completamente a Kim”, afirmó. Vio de cerca el ambiente en la banda entre Hellberg y el entrenador de Saints, Tonda Eckert. “Los vi darse la mano. Fue muy frío”.
Para el técnico de Hull, el caso trasciende la eliminatoria. “No es juego limpio. No es bueno para la imagen de la liga. Estás en los titulares en todos los países. Entiendo completamente a Middlesbrough y a su entrenador”.
Comparó la historia con algo sacado de una película de James Bond, pero se detuvo ahí. No quiso ir más lejos. “Es una decisión muy grande. No conozco las reglas”, admitió cuando le preguntaron por una posible sanción a Southampton.
Mientras el otro lado del cuadro lidia con sospechas y polémicas, Hull City se centra en algo mucho más básico y, a la vez, gigantesco: sobrevivir a The Den, ganar una batalla más y mantener vivo un sueño que, hace unos meses, sonaba a pura fantasía.
Quedan dos victorias para la Premier League. La pregunta es si este grupo, nacido bajo un embargo y forjado a base de resistencia, tendrá una última respuesta en el escenario más duro.






