Las Matildas brillan: Foord en su partido 150 y la lucha por el Mundial
La derrota del sábado dolió. Un 0-1 en casa ante México, con Steph Catley y Caitlin Foord como titulares, dejó a Australia con un sabor amargo y un recordatorio claro: el camino hacia el próximo Mundial apenas empieza. “Es decepcionante, pero también está la conciencia de que estamos al principio de un viaje hacia la Copa del Mundo”, admitió Catley tras el tropiezo.
Cuatro días después, la respuesta fue contundente.
Australia se levanta y Foord firma una noche histórica
El martes, las Matildas salieron con otra cara y se cobraron la revancha: 3-1 ante México en un amistoso que tuvo aroma de desahogo. Foord llevó el brazalete de capitana, símbolo de jerarquía en una noche que ya estaba marcada para ella antes incluso de que rodara el balón: era su partido número 150 con la selección.
Lo celebró como lo hacen las grandes, decidida. En la segunda parte, protegió el balón de espaldas, giró con potencia, se deshizo de su defensora y colocó un disparo ajustado al segundo palo para el tercer gol australiano. Un gesto técnico y físico que resumió su evolución: de promesa a referente.
Con ese tanto, Foord se convierte en la tercera máxima goleadora histórica de Australia, empatada en el escalón con 41 goles. Un registro que habla de constancia, de años de selección y de un peso específico cada vez mayor en el vestuario. Catley, por su parte, completó de nuevo los 90 minutos, sosteniendo el costado izquierdo y aportando la solidez que la ha convertido en pieza indiscutible.
Tras el encuentro, Foord puso en contexto lo que estaban viviendo: “Llegar a 100 es obviamente enorme, y para mí, 150 también. Es bonito disfrutar estos momentos juntas y celebrarlos, como hemos hecho en esta serie”. Entre la frustración del sábado y la reacción del martes, Australia encontró algo más que un resultado: una confirmación de liderazgo y de carácter en sus veteranas.
Inglaterra gana, pero se complica el camino
Mientras tanto, en la fase de clasificación para la Copa Mundial Femenina, Inglaterra cumplió con el guion… pero no le alcanzó para evitar el camino largo. En el Hill Dickinson Stadium de Everton, las Lionesses se impusieron 3-0 a Ucrania, un marcador que les devolvió sensaciones positivas, aunque no el premio definitivo.
Alessia Russo disputó los 90 minutos y dejó su sello con una asistencia a Georgia Stanway para el segundo gol del partido. Chloe Kelly entró en el minuto 64 para agitar el ataque, mientras que Lotte Wubben-Moy se quedó sin minutos en el banquillo.
El triunfo, sin embargo, no bastó. Inglaterra cerró la fase en el segundo puesto del Grupo C con 15 puntos, los mismos que España, pero por detrás en la diferencia de goles. Resultado: nada de billete directo. Toca pasar por el filtro de los play-offs en octubre.
“Es bonito volver a Inglaterra, jugar delante de nuestros aficionados y ganar”, explicó Russo. “También queríamos clasificarnos de forma automática para el Mundial, pero ahora vamos a los play-offs y eso es duro, pero es fútbol. Tuvimos el grupo más difícil, jugando contra España, ganamos cinco de seis partidos y aun así no hemos pasado”. Un resumen perfecto de la sensación en el vestuario: orgullo por el rendimiento, frustración por el desenlace.
España arrasa, Suecia reacciona
En ese mismo grupo, España no dejó lugar a dudas. Mariona Caldentey disputó la primera parte del contundente 6-1 a domicilio ante Islandia el martes, un resultado que disparó la diferencia de goles y selló la clasificación mundialista con autoridad. Media parte le bastó a la delantera para formar parte de una exhibición que confirmó el dominio español en la liguilla.
Más al norte, Suecia se vio obligada a remar contracorriente. En casa, ante Italia, el partido se torció pronto y las suecas llegaron a ir 0-2 abajo. La reacción, sin embargo, fue de carácter: 2-2 final y un punto que, aunque no les dio el liderato, sí mostró orgullo competitivo. Smilla Holmberg y Stina Blackstenius jugaron los 90 minutos en un duelo intenso que dejó a Suecia tercera del Grupo A con ocho puntos en seis encuentros. Un balance que las empuja también hacia el laberinto de los play-offs.
Estados Unidos, Canadá y la nueva camada
Al otro lado del Atlántico, los amistosos sirvieron para ajustar piezas y medir estados de forma. Emily Fox acumuló minutos importantes con Estados Unidos en una doble cita exigente ante Brasil. El sábado jugó los 90 minutos en la derrota por 2-1 en territorio brasileño, y el miércoles participó en la primera parte del triunfo por 1-0, también a domicilio. Dos partidos distintos, mismo escenario, mismo rival y una defensa puesta a prueba al máximo nivel.
Canadá, por su parte, aprovechó su compromiso amistoso para mandar un mensaje de contundencia. Olivia Smith disputó 63 minutos en el 6-0 a domicilio frente a Costa Rica el miércoles, un marcador que refleja la superioridad canadiense y que ofrece confianza de cara a retos mayores.
En el escalón sub-23, Alemania también dejó minutos para la proyección de futuro. Anneke Borbe entró tras el descanso en el empate 2-2 ante Dinamarca el lunes, un amistoso que sirvió para seguir puliendo a la próxima generación en un contexto competitivo.
Entre amistosos que forjan carácter y una clasificación europea que no perdona errores, el panorama internacional femenino se aprieta. Las veteranas siguen batiendo récords, las jóvenes piden paso y los play-offs de octubre se perfilan como un filtro implacable. ¿Quién llegará con más colmillo cuando el billete al Mundial dependa de 90 minutos sin red?






