Logotipo completo Tercer Palco

Marc Cucurella, la primera gran apuesta de Mourinho en el Real Madrid

José Mourinho no ha esperado ni un minuto. De vuelta en el banquillo del Real Madrid, el técnico portugués ha señalado su primera gran pieza para la reconstrucción: Marc Cucurella. Un lateral zurdo de 27 años, campeón de Europa con España en 2024, para blindar un costado que llevaba demasiado tiempo sin dueño fijo en el Bernabéu.

El movimiento no es discreto. Es una declaración de poder.

Según informa The Guardian, el acuerdo se cifra en unos 60 millones de euros, una apuesta fuerte por un futbolista que no siempre tuvo el viento a favor en Londres.

Cucurella aterrizó en el Chelsea en 2022 entre dudas y críticas, pero terminó convirtiéndose en uno de los pilares de un equipo que levantó la UEFA Europa Conference League y el FIFA Club World Cup la pasada temporada. De cuestionado a imprescindible.

El Real Madrid anunció el fichaje con la solemnidad de las grandes operaciones. “Real Madrid CF y Chelsea FC han alcanzado un acuerdo para el traspaso del jugador Marc Cucurella, que quedará vinculado a nuestro club durante las próximas seis temporadas, hasta el 30 de junio de 2032”, rezaba el comunicado oficial. Contrato largo, confianza total. Proyecto de presente y de futuro.

Cucurella, mientras tanto, sigue concentrado con la selección española en el Mundial. No se incorporará a la disciplina blanca hasta que termine el torneo, pero su nombre ya se mezcla con el de los nuevos planes de Mourinho. El técnico quería un lateral consolidado, con peso internacional, capaz de sostener una defensa en plena transición tras dos cursos sin títulos mayores. Lo tiene.

En Stamford Bridge, el anuncio de su salida tuvo un tono de despedida sentida. El Chelsea confirmó el traspaso definitivo al Real Madrid y recordó el recorrido del catalán en Londres: “Marc Cucurella ha completado un traspaso permanente al club de La Liga Real Madrid. Cucurella se unió al Chelsea en el verano de 2022 procedente del Brighton & Hove Albion y formó parte del equipo que levantó la UEFA Europa Conference League y el FIFA Club World Cup el año pasado”.

El club inglés también subrayó su impacto con la selección: “Durante la estancia de Cucurella en Stamford Bridge, el defensa de 27 años representó regularmente a la selección española y ganó la UEFA European Championships en 2024. Todos en el Chelsea FC queremos agradecer a Marc sus esfuerzos durante su tiempo en el club y el papel que desempeñó en nuestros recientes éxitos. Le deseamos todos los éxitos en la próxima etapa de su carrera”. Un cierre elegante para una relación que, puertas adentro, ya estaba erosionada.

Porque el contexto no era idílico. En los últimos meses, la relación entre Cucurella y la cúpula del Chelsea se había tensado. El lateral habló claro, demasiado claro para algunos, tras la eliminación en la Champions League frente al Paris Saint-Germain. Señaló la “inexperiencia” como una losa para el vestuario y criticó abiertamente la dirección que estaba tomando el proyecto deportivo. También mostró su descontento con la decisión de destituir a Enzo Maresca. Y dejó caer una frase que retumbó en Barcelona: un regreso al club de su infancia sería “difícil de rechazar”.

Ese regreso no se ha producido. El tren que ha llegado primero es el del Real Madrid de Mourinho, y Cucurella lo ha tomado sin mirar atrás.

Para el técnico portugués, este fichaje es solo el primer ladrillo. En el club blanco ya se habla de una ofensiva en el mercado, con nombres de peso sobre la mesa: Denzel Dumfries, Ibrahima Konaté, Bernardo Silva. El plan es claro: reconstruir una plantilla capaz de volver a mandar en LaLiga y en Europa. Cucurella, por edad, jerarquía y experiencia internacional, encaja como pieza estructural en esa nueva defensa.

En Londres, el impacto es distinto. La venta supone un ingreso importante para el Chelsea, que necesita oxígeno financiero y margen para maniobrar. Xabi Alonso, recién llegado al banquillo de Stamford Bridge, deberá encontrar un sustituto para un jugador que, aunque vio bajar su nivel tras el periodo navideño según se percibía en el club, seguía marcando diferencias en el máximo nivel competitivo. Su salida abre un hueco deportivo y también simbólico en la zaga.

El mensaje, sin embargo, es nítido: si un futbolista que ha sido cuestionado en tramos de la temporada se marcha rumbo al Bernabéu por 60 millones, su cotización en la élite sigue intacta. El Real Madrid no suele apostar así por capricho.

Ahora, la mirada se posa en dos frentes. En Alemania, donde Cucurella apura sus últimos partidos con España en el Mundial antes de vestirse de blanco. Y en Valdebebas, donde Mourinho ya dibuja en la pizarra una defensa con el catalán anclando el costado izquierdo.

El Madrid necesitaba un gesto fuerte para iniciar su reconstrucción. Lo tiene en un lateral zurdo de carácter feroz y currículo creciente. La próxima pregunta es inevitable: ¿será Cucurella la primera piedra de un nuevo ciclo dominante o solo el primer movimiento de un verano que puede cambiarlo todo en el Bernabéu?