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Khaldoon Al Mubarak y el futuro del Manchester City: silencio hasta el fallo

Khaldoon marca el tono: silencio hasta el fallo… y una promesa de explosión pública

El caso que sobrevuela a Manchester City desde hace años sigue en el aire. Las 115 presuntas infracciones de las normas financieras de la Premier League, que abarcan un periodo de nueve años, de 2009 a 2018, continúan sin resolución pese a que una comisión independiente celebró una audiencia hace ya año y medio. El club lo niega todo. La Liga inglesa mantiene la acusación. El veredicto no llega.

En medio de ese limbo, Khaldoon Al Mubarak, presidente del City, ha dejado un mensaje nítido: ahora toca esperar… pero cuando llegue la decisión, él piensa hablar. Y mucho.

“Permítanme ser tan consistente como siempre: hasta que tengamos un fallo, no puedo decir mucho”, afirmó en los canales oficiales del club. Una frase medida, casi jurídica. La siguiente, en cambio, sonó a aviso: “Una vez que tengamos un fallo, créanme, vamos a tener una maravillosa charla juntos y diré todo lo que he querido decir en los últimos tres años”.

El City vive instalado en esa paradoja: dominio deportivo absoluto y una sombra regulatoria que no termina de disiparse. Desde la llegada de los propietarios de Abu Dabi en 2008, el club ha levantado ocho títulos de Premier League, una Champions League, cuatro FA Cups y siete League Cups. Un ciclo hegemónico en Inglaterra, coronado por el título europeo que durante años se les resistió.

Ese éxito ha disparado la valoración del proyecto. Khaldoon cifra el City Football Group en torno a los 10.000 millones de dólares. Y subraya que el propietario, Sheikh Mansour, no contempla salir.

“Sheikh Mansour, cuando mira este club, lo ve como una inversión a largo plazo”, explicó el presidente. Según su visión, si todo el grupo se pusiera hoy en el mercado, no bajaría de esos 10.000 millones de dólares. Y, aun así, insiste: no está en venta.

No hay amago de puerta de salida, sino de expansión. “Por supuesto, Su Alteza no tiene intención de vender este negocio. Solo hay intención de seguir haciéndolo crecer porque la visión aquí es que esto solo va a crecer y es un negocio hermoso de poseer”, subrayó Khaldoon.

Para el dirigente, el valor del City se sostiene en algo que trasciende los balances: el lugar del fútbol en la industria del entretenimiento. “Es fútbol y es entretenimiento. En el mundo en el que vivimos hoy, mientras el mundo cambia y la atención de la gente va hacia diferentes cosas, el deporte permanece, y el fútbol dentro del deporte es la cima”, apuntó.

Ahí encaja su definición del club como una joya de difícil sustitución. “Y Manchester City y este grupo, dentro del mundo del fútbol, son una cima. Este tipo de joyas no se venden”.

Mientras tanto, el gran interrogante sigue intacto. El City fue acusado no solo de vulnerar las normas financieras, sino también de no cooperar con la investigación de la Premier League. El procedimiento avanza lejos de los focos, sin filtraciones decisivas, sin plazos públicos. El club mantiene su línea: niega cualquier irregularidad y se prepara para defender su posición hasta el final.

Khaldoon, fiel a ese guion, se contiene en cada palabra sobre el caso. Pero su promesa de “contarlo todo” una vez se conozca el fallo añade una tensión latente al desenlace. Cuando la comisión dicte sentencia, no solo estará en juego el futuro regulatorio del campeón inglés. También se abrirá, según el propio presidente, un capítulo nuevo en el relato público de la era Abu Dabi en Manchester. Y ahí, la batalla ya no será en los despachos, sino en el terreno de la opinión.

Khaldoon Al Mubarak y el futuro del Manchester City: silencio hasta el fallo