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Juventus W e Inter Milano W empatan 3-3 en un duelo emocionante

En el Stadio Vittorio Pozzo de Biella, Juventus W e Inter Milano W firmaron un 3-3 que encaja casi a la perfección con el ADN estadístico de ambas en esta Serie A Women 2025. Partido de temporada regular (jornada 21), pero con aroma de duelo europeo: Inter llegaba como 2.º con 44 puntos y una diferencia de goles total de +26 (49 a favor, 23 en contra), Juventus como 3.º con 36 puntos y +12 (30 a favor, 18 en contra).

Heading into this game, los números ya anticipaban un choque de fuerzas opuestas: Juventus W, sólida en casa con 17 goles a favor y solo 8 en contra en 11 partidos (media de 1.5 goles marcados y 0.7 encajados en casa), frente a un Inter devastador a domicilio, con 24 goles a favor y 15 en contra en 11 salidas (2.2 goles anotados y 1.4 recibidos de media fuera). El 3-3 final no solo respeta esas medias ofensivas, sino que también desnuda los riesgos de dos equipos que viven mejor atacando que gestionando ventajas.

Max Canzi apostó por un once de Juventus W reconocible en su columna vertebral: D. de Jong bajo palos; M. Lenzini, V. Calligaris y M. Harviken sosteniendo la línea; E. Carbonell y L. Thomas dando amplitud y salida; en el corazón, L. Wälti como metrónomo y E. Schatzer como enlace; arriba, un tridente muy móvil con A. Vangsgaard, B. Bonansea y A. Capeta.

Gianpiero Piovani respondió con un Inter Milano W de clara vocación ofensiva: C. Runarsdottir en portería; una zaga con B. Glionna, K. Bowen, Ivana y E. Bartoli; en la sala de máquinas, C. Robustellini, M. Detruyer y L. Magull; y un frente de ataque de mucho desequilibrio con K. Vilhjalmsdottir, H. Bugeja y la gran referencia T. Wullaert.

Vacíos tácticos: riesgos, disciplina y fondo de armario

La ausencia de datos de lesionadas o dudas no impidió ver cómo ambos entrenadores gestionaron un banquillo profundo. Juventus W tenía soluciones para cambiar el registro con perfiles como A. Brighton, M. Rosucci o C. Girelli (esta última no estuvo en el once, pero su peso estadístico la convierte en pieza clave del plan de Canzi cuando entra: 2 goles, 2 asistencias y 12 pases clave en 13 apariciones). Inter, por su parte, guardaba pólvora en E. Polli, O. Schough o M. Tomaselli, además de la capacidad de impacto de M. Tomašević desde el banquillo.

En el plano disciplinario, Juventus W llegaba con una tendencia clara: el grueso de sus tarjetas amarillas se concentraba en la franja 46-75’, con un 30.43% entre el 46-60’ y otro 30.43% entre el 61-75’. Es decir, un equipo que sufre cuando el partido se acelera tras el descanso. Inter, en cambio, mostraba un pico de amonestaciones entre el 31-45’ (25.93%) y luego una distribución más repartida hasta el final, con un 18.52% tanto entre el 61-75’ como entre el 76-90’. Además, Inter cargaba con una expulsión en el tramo 76-90’, reflejo de un equipo que, cuando va al límite en el tramo final, puede cruzar la línea.

En nombres propios, la disciplina condiciona roles: L. Wälti, con 5 amarillas en 15 partidos, es la enforcer de Juventus W en el mediocampo, pero también un riesgo constante si el duelo se rompe. En Inter, Ivana sostiene la línea defensiva con 4 amarillas, 17 entradas y 7 balones bloqueados, un perfil de central agresiva que vive al filo de la tarjeta.

Duelo clave: cazadoras y escudos

El “Hunter vs Shield” tenía un nombre propio: T. Wullaert. Con 10 goles y 7 asistencias, 27 pases clave y 3 penaltis convertidos (y 1 fallado, dato que impide hablar de perfección desde los once metros), la atacante belga es el epicentro creativo de Inter Milano W. Su lectura entre líneas, su capacidad para girar defensas y su precisión (14 tiros a puerta de 18 intentos) obligaban a Juventus W a diseñar un plan específico.

Ese plan pasaba inevitablemente por el “escudo” bianconero: la estructura defensiva que parte de L. Wälti. Con 379 pases totales, 88% de acierto, 22 entradas y 9 intercepciones, la suiza no solo organiza, también corta líneas de pase hacia la frontal. Su misión ante Inter era doble: cerrar el carril interior por donde Wullaert y L. Magull suelen asociarse, y lanzar las transiciones para Bonansea y Vangsgaard.

En la segunda línea ofensiva de Inter, H. Bugeja era la otra cazadora a vigilar: 6 goles, 2 asistencias, 69 duelos disputados y 14 regates intentados la convierten en una amenaza constante al espacio. Su relación con los carriles exteriores, especialmente con B. Glionna y E. Bartoli, estiró a Juventus W y abrió huecos entre central y lateral.

El “Engine Room” se jugó entre L. Magull y el doble eje de Juventus. La alemana, con 4 asistencias, 20 pases clave y un 86% de precisión en el pase, es la arquitecta del juego interista. Frente a ella, además de Wälti, aparecía el trabajo silencioso de E. Schatzer y el apoyo de L. Thomas y E. Carbonell, obligadas a cerrar por dentro cuando Inter hundía sus carriles.

En la retaguardia nerazzurra, el escudo tenía nombre propio: M. Milinković. La central, con 4 goles, 6 disparos bloqueados, 24 intercepciones y 78 duelos disputados (52 ganados), es una defensora dominante que, además, amenaza en balón parado. Su presencia condicionó los envíos hacia A. Capeta y A. Vangsgaard, obligando a Juventus W a buscar más el pie que el centro frontal.

Pronóstico estadístico y lectura del 3-3

Si trasladamos los promedios de la temporada al lenguaje del Expected Goals, el guion de un partido abierto estaba escrito: Inter Milano W promedia en total 2.3 goles a favor por partido y encaja 1.1; Juventus W, 1.4 a favor y 0.9 en contra. El choque de una de las mejores ofensivas del campeonato con una defensa local habitualmente segura, pero sometida a muchos minutos de alto ritmo, apuntaba a un intercambio de golpes más que a un duelo cerrado.

El 3-3 final sugiere un encuentro donde ambas ofensivas superaron el rendimiento defensivo habitual de su rival. Inter, que en total solo había encajado 23 goles en 21 partidos, recibió 3 en un solo choque; Juventus, que en casa apenas había concedido 8 tantos en 11 encuentros, vio cómo la pegada de Wullaert, Bugeja y compañía perforaba su estructura.

Desde la óptica táctica, el partido confirmó varias verdades:

  • Juventus W tiene recursos ofensivos suficientes para competir de tú a tú con la élite, especialmente cuando Bonansea y Capeta encuentran espacios entre líneas y Vangsgaard fija centrales.
  • Inter Milano W, incluso lejos de casa, mantiene su identidad: un bloque que asume riesgos, que vive en campo rival y que, por volumen de ocasiones, suele generar un xG alto por partido, pero que deja ventanas a la espalda de sus carrileras y centrales.

Following this result, el duelo directo entre la 2.ª y la 3.ª de la tabla refuerza la sensación de que, si estos dos equipos se cruzan en un escenario de todo o nada, el pronóstico seguirá inclinándose hacia un partido de alta producción ofensiva, donde la diferencia la marquen los detalles: la precisión de Wullaert en el último pase, la capacidad de Wälti para sostener el bloque y la disciplina de una línea defensiva que, cuando el reloj se acerca al 90’, camina peligrosamente sobre la línea de la tarjeta.