Ocho jugadores del Liverpool en el Mundial 2023: análisis y medallas
El Mundial echó el cierre tras 104 partidos, polémicas a diario y una final espesa, cargada de tensión, en la que España terminó derribando el muro oscuro y áspero de Argentina. Un torneo inflado, irregular, que al menos dejó una certeza: los nuevos campeones no admiten discusión.
En medio de todo eso, el Liverpool tuvo ocho representantes repartidos por Estados Unidos, Canadá y México. Y una curiosidad histórica: el club sólo podía sumar a su palmarés un sexto campeón del mundo, pasara lo que pasara en Nueva York, con Alexis Mac Allister frente a frente con el recién fichado Victor Munoz.
Ambos disfrutarán ahora de un descanso merecido. El resto está citado para engancharse a la gira por Estados Unidos con el grupo de Andoni Iraola, con amistosos ante Sunderland, Leeds United y Wrexham en el horizonte.
Este fue el Mundial de los hombres del Liverpool.
Victor Munoz – N/A
España todavía se preguntaba cómo había sido incapaz de marcarle a Cabo Verde en su debut cuando saltó la noticia: el Liverpool activaba la cláusula de rescisión de 34,5 millones de libras en Osasuna y convertía a Victor Munoz en el primer fichaje de la era Iraola.
La afición se frotó las manos. Mundial, selección campeona, nuevo extremo… escenario perfecto para verle de cerca. Pero el fútbol, a veces, se cruza de brazos. Lesión, varios partidos fuera y, cuando estuvo disponible, ni un solo minuto sobre el césped mientras España se abría paso hasta el título.
No jugó, pero su medalla cuenta igual. Munoz se une a un club muy selecto: sólo es el sexto jugador del Liverpool que se proclama campeón del mundo en activo, tras los ingleses Roger Hunt, Ian Callaghan y Gerry Byrne, y los españoles Fernando Torres y Pepe Reina.
Alexis Mac Allister – 7
Mac Allister no escapó al apagón general de Argentina en la final. Flojo, como casi todos salvo Lionel Messi. Pero su Mundial no se explica sólo por esos 90 minutos.
El centrocampista lo jugó prácticamente todo: sólo descansó en el trámite final de la fase de grupos ante Jordania, con el pase como primero ya asegurado. Antes y después, fue columna vertebral. Asistió en el duelo frente a Cabo Verde y abrió el marcador en el triunfo de cuartos ante Suiza.
Con más libertad, en una posición adelantada, tiró del equipo cuando Argentina coqueteaba con el abismo ante Inglaterra. Ocho partidos, una sola amarilla para un jugador que acostumbra a vivir al límite del reglamento. Señal de madurez. En Anfield toman nota: si traslada este nivel a la temporada, Iraola tiene un faro en la medular.
Alisson Becker – 7
Brasil fue una sombra de lo que su camiseta exige. Alisson, no. De vuelta tras lesión, el guardameta del Liverpool ofreció lo que se espera de él: seguridad, calma, presencia.
En la eliminación ante Noruega, poco pudo hacer ante el doblete de Erling Haaland. El problema no estuvo bajo palos. A lo largo del torneo reafirmó por qué sigue entre los mejores porteros del mundo. El gran reto que le espera ahora no es de rendimiento, sino de continuidad: mantenerse sano toda la campaña.
Alexander Isak – 6
Más de una ceja se levantó en Liverpool al ver los números. Tres partidos completos de 90 minutos en cuatro apariciones con Suecia. Exactamente los mismos que no firmó ni una sola vez con su club durante la temporada.
Empezó desatado. Un gol y dos asistencias ante una Túnez muy floja. Parecía dispuesto a adueñarse del torneo. Después llegó el baño a Holanda, donde añadió otra asistencia, pero a partir de ahí su impacto se fue diluyendo. Menos chispa, menos peso, menos peligro.
El balance final es correcto, sin más. Un Mundial que deja la sensación de que su físico respondió con su selección mejor que en Anfield. La pregunta inevitable: ¿podrá sostener ese nivel de disponibilidad cuando vuelva a vestirse de rojo?
Cody Gakpo – 8
Gakpo necesitaba aire. En Liverpool soportó críticas duras, a veces desmedidas. Con Holanda se liberó. Y se notó.
Desde la izquierda, jugó con una frescura que hacía tiempo no se le veía. Contra Suecia firmó su gran noche: dos goles y una asistencia, imparable cada vez que encaraba. Volvió a ser un atacante incisivo, agresivo, con confianza.
Vivió también uno de los momentos más duros del torneo. Marcó en la derrota en octavos ante Marruecos, poco después de conocerse la pérdida de su hijo no nacido. Gol y desgarro en la misma jugada. Su Mundial, más allá de las estadísticas, deja la impresión de un futbolista que ha recuperado parte de sí mismo.
Virgil van Dijk – 7
Capitán, referencia y, aun así, cuestionado. La relación de parte de la opinión pública neerlandesa con Virgil van Dijk sigue siendo áspera, y este Mundial no cambió ese guion.
En la fase de grupos, el central marcó en el vibrante empate ante Japón y repartió una asistencia frente a Túnez. Aportó arriba y sostuvo atrás todo lo que pudo en un equipo diseñado por Ronald Koeman para atacar, casi sin red de seguridad.
El problema fue colectivo. Holanda encajó en sus cuatro partidos. La zaga nunca terminó de ajustarse a un plan tan abierto y Van Dijk pagó parte de esa factura en forma de críticas. En Liverpool, donde conocen bien su peso real, mirarán más al contexto que al ruido.
Ryan Gravenberch – 7
Otro neerlandés, otro rol distinto al que acostumbra en Anfield. Ryan Gravenberch actuó en una posición más adelantada en el centro del campo y arrancó el torneo con brillo.
Ante Japón dejó dos asistencias llenas de intención, leyendo bien los espacios entre líneas. Parecía cómodo, suelto, con licencia para pisar zonas de creación y último pase. Cuando Holanda cambió el plan ante Marruecos, él también cambió de zona: volvió a un papel más defensivo.
En ese encuentro terminó sustituido antes de que llegara el empate marroquí que forzó la prórroga y, después, los penaltis. Su nota, notable, deja una conclusión interesante para Iraola: hay un Gravenberch más ofensivo que puede ser muy útil si se le da cuerda.
Florian Wirtz – 6
Las cifras cuentan una historia amable. Florian Wirtz, instalado casi siempre en la banda izquierda, dio asistencias en tres de los cuatro partidos de una Alemania que nunca terminó de arrancar.
El problema es lo que no aparece en la hoja de estadísticas. El talento está ahí, se ve a simple vista, pero quedó la sensación de que podía haber hecho más. De que el peso real de su fútbol no se correspondió del todo con su capacidad.
Cuando Alemania se vio fuera ante Paraguay, ya no estaba en el campo. Se marchó antes de una tanda de penaltis tan polémica como dolorosa. Su Mundial se cierra con una nota correcta y una incógnita: ¿será en el Liverpool, bajo Iraola, donde por fin se vea a un Wirtz dominante de principio a fin en los grandes escenarios?






