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João Cancelo: de la gloria en el Barça a la herida con Al-Hilal

João Cancelo celebra el título de LaLiga 2025-26 con el Barcelona, sonríe, levanta el trofeo, se abraza con sus compañeros… pero su discurso, cuando mira hacia atrás, todavía tiene filo. El lateral portugués ha decidido contar sin filtros cómo se rompió su relación con Al-Hilal, el club que lo llevó a Arabia Saudí como fichaje estrella y que después lo dejó fuera del proyecto sin contemplaciones.

El contraste no puede ser mayor: en el Camp Nou, pieza clave en un campeón de España; en Riad, un futbolista caro convertido en problema administrativo.

“No me dijeron la verdad”

En una entrevista con DAZN, Cancelo dejó claro que la herida con Al-Hilal no se cerró por la vía amable. El defensa explicó que se sintió engañado por la cúpula del club saudí, especialmente en un punto clave de cualquier carrera: su inscripción en la liga.

“En Al-Hilal, por desgracia, tuve gente que no me dijo la verdad. Me dijeron que iba a ser inscrito en la lista de la liga saudí y luego, cuando llegó el momento, no lo hicieron”, relató. La frase cae como un mazazo. No es una queja ligera; es una acusación directa a la gestión del club.

La consecuencia, según el propio jugador, fue tan clara como injusta para su imagen: “Después, siempre soy yo el que se queda con la mala imagen… pero al menos mantengo mi palabra y no la cambiaría por nada. Siempre he sido así. Soy directo y no guardo rencor a nadie”.

Ahí está el matiz que define al Cancelo actual. Señala, denuncia, pero al mismo tiempo se niega a instalarse en el resentimiento. Se reivindica como alguien frontal, dispuesto a asumir el coste de decir lo que piensa.

Un presente brillante, un futuro enredado

En Barcelona, el portugués ha encontrado oxígeno futbolístico. Su cesión le ha permitido recuperar protagonismo, encajar en un modelo que potencia su salida de balón y su agresividad ofensiva, y colgarse una Liga que refuerza su estatus en la élite europea.

Pero el panorama contractual está lejos de ser tan nítido como su rendimiento sobre el césped.

Al-Hilal, el mismo club que lo dejó fuera de su proyecto deportivo por el famoso “cupo de extranjeros”, no quiere ahora desprenderse de él sin compensación. La entidad saudí ha fijado un precio: 15 millones de euros. Ni un euro menos, según las informaciones que rodean la operación.

Ese cupo de futbolistas foráneos, que ya provocó su exclusión inicial de la lista para la liga saudí, sigue pesando como una losa. Es un obstáculo deportivo y burocrático, pero también un arma de negociación. Si no lo quieren para su proyecto, ¿por qué tanto rigor a la hora de dejarlo marchar? La pregunta sobrevuela cada movimiento.

Barça, Al-Hilal y una partida de ajedrez

En Barcelona, el mensaje interno es claro: Cancelo sí, pero solo si llega libre. El club azulgrana valora su impacto, su versatilidad y su encaje en la plantilla, pero su margen económico es limitado y no contempla acercarse a los 15 millones que reclama Al-Hilal.

Ahí se abre una brecha entre deseo deportivo y realidad financiera. El Barça quiere seguir contando con él sin hipotecar más su presupuesto. Al-Hilal quiere capitalizar un activo que hoy luce con la camiseta azulgrana, aunque hace unos meses no tuviera sitio en su lista de la liga local.

En medio, un jugador que no cierra ninguna puerta. Cancelo insiste en que no guarda rencor, un detalle que, en teoría, mantiene viva la opción de una reintegración en Al-Hilal si no se concreta un traspaso definitivo. Sería un giro inesperado: del olvido por el cupo de extranjeros a un regreso obligado por la falta de acuerdo.

Lo que no está en duda es que el portugués ha recuperado voz y peso. Ha dejado claro cómo se sintió tratado en Arabia Saudí, ha limpiado su nombre a base de rendimiento en Barcelona y se ha colocado, otra vez, en el centro del mercado.

Ahora la pelota no está en sus pies, sino en los despachos. ¿Pagará alguien esos 15 millones? ¿Cederá Al-Hilal? ¿Apostará el Barça por esperar hasta el último segundo? El título ya es suyo. El próximo gran partido de Cancelo se juega lejos del césped.