Irlanda empata ante Canadá en Montreal
La República de Irlanda viajó a Montreal como invitado… y acabó aguando la celebración. Un gol de Chiedozie Ogbene, atento al rechace tras un penalti fallado por Troy Parrott, firmó el 1-1 ante una Canadá ya clasificada para el próximo Mundial y coanfitriona de la cita. Un empate con sabor a carácter para los de Heimir Hallgrimsson, que cerraron su ventana de amistosos veraniegos dejando señales de vida y minutos para una nueva camada.
El partido en el Saputo Stadium tuvo dos caras muy marcadas para Irlanda. Una primera parte sometida, incómoda, a remolque. Y una segunda en la que el equipo, con cambios y más personalidad, se plantó ante un rival que venía lanzado.
Canadá manda, Irlanda sufre
Hallgrimsson movió el once con seis cambios respecto al triunfo ante Qatar en el Aviva Stadium. La gran novedad: Dawson Devoy, capitán de Bohemians, directo al equipo titular. Primer jugador de la League of Ireland en ser internacional absoluto desde Jack Byrne en noviembre de 2020. También estrenaban titularidad los recientes debutantes Jaden Umeh y Corrie Ndaba.
El arranque prometía para los irlandeses. A los nueve minutos, una buena combinación entre Ogbene y Parrott dejó a Devoy en el área. El delantero del Tottenham filtró el pase y el centrocampista, desde un ángulo muy cerrado y con Maxime Crepeau encima, no logró dirigir el disparo entre palos, aunque el susto descolocó por un instante a la zaga local.
Y hasta ahí llegó la producción ofensiva de Irlanda en el primer acto.
Canadá había avisado incluso antes. A los dos minutos, Tajon Buchanan ya había obligado a intervenir a Mark Travers con un disparo potente. El extremo derecho, junto a Liam Millar por la izquierda, empezó a castigar una y otra vez la línea de cinco irlandesa. El equipo de Jesse Marsch olió debilidad en las bandas y apretó.
Con el paso de los minutos, los locales encadenaron córner tras córner. La presión terminó por romper el marcador a balón parado, mediada la primera parte. Stephen Eustaquio colgó un saque de esquina venenoso desde la izquierda. El balón rozó en la cabeza de Parrott, que defendía el primer palo, y se desvió hacia el corazón del área pequeña. Allí, sin tiempo para reaccionar, Jake O’Brien vio cómo la pelota le golpeaba y se colaba en su propia portería.
Un gol cruel para el central, pero coherente con lo que se veía en el césped. Canadá mandaba, Irlanda se defendía como podía. Al descanso, el 1-0 reflejaba la diferencia de mando en el juego.
Cambios, reacción y un gol de oportunista
Hallgrimsson no esperó. Al volver de vestuarios dio entrada a Jamie McGrath y Liam Scales por Devoy y Ndaba. Buscaba más claridad por dentro y algo más de firmeza atrás. Al principio, el guion no cambió demasiado: Canadá seguía manejando el balón y el ritmo.
Pero el partido giró en una acción aislada. Y en un error de cálculo.
Cyle Larin levantó demasiado la pierna dentro del área e impactó con la bota en la cabeza de McGrath. Penalti claro. Oportunidad de oro para una Irlanda que apenas había pisado el área con peligro desde el descanso.
Parrott asumió la responsabilidad. Carrera corta, disparo… y Crepeau adivinó la intención con una gran parada. Silencio en el sector visitante, rugido de alivio en la grada local.
Sin embargo, la jugada no había terminado. El rechace quedó suelto y Ogbene, más rápido que nadie, atacó el balón y lo empujó a la red. Quinto gol con su selección y 1-1 en el marcador. Irlanda, casi sin proponérselo, había vuelto al partido.
El tanto cambió el ánimo verde. El equipo empezó a juntar pases, a salir con algo más de criterio y a discutirle la iniciativa a Canadá. Aun así, el riesgo seguía ahí. Larin rozó el 2-1 a veinte minutos del final tras un resbalón de Nathan Collins, pero no acertó a castigar el fallo del central.
Juventud al poder y una ocasión que pudo ser histórica
El tramo final tuvo un marcado acento de League of Ireland y de futuro. Mason Melia saltó al campo para disputar su segunda internacionalidad y, poco después, se sumó Killian Phillips. Irlanda miraba al marcador, pero también a la próxima generación.
Melia estuvo a centímetros de vivir una noche inolvidable. Minuto 83. Centro desde la derecha de Ogbene, bien medido, y el exjugador de St Patrick's Athletic apareció libre de marca. Controló y remató, pero de nuevo Crepeau se hizo gigante para negar el gol. El 18‑añero se quedó sin su momento soñado por cuestión de centímetros y reflejos del guardameta.
En los últimos minutos, Hallgrimsson terminó de completar el aire de renovación. Joe Hodge, del fútbol portugués, entró junto a Kian Leavy, mediapunta de St Pat’s, y Adam Brennan, joven extremo de Shamrock Rovers. Junto a Devoy, todos ellos rompieron una sequía de seis años sin que futbolistas de la liga doméstica sumaran minutos con la absoluta.
Con un once experimental, Irlanda supo sufrir lo justo y manejar el ritmo para amarrar el empate. Canadá empujó sin demasiada claridad, los visitantes cerraron espacios y el marcador ya no se movió.
El amistoso se apagó con una imagen clara: un grupo irlandés mezclando veteranos y caras nuevas, resistiendo en casa de un anfitrión mundialista. El próximo examen llegará en la Nations League este otoño. La cuestión ahora es si este punto en Montreal será solo una anécdota veraniega… o el primer rastro visible de una selección que empieza, por fin, a cambiar de piel.






