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Foden brilla en el City y Guardiola se rinde: "Cerca del área es único"

En una noche en la que el Manchester City necesitaba ganar sin gastar más energía de la imprescindible, reapareció una vieja chispa. Phil Foden volvió al once inicial por primera vez en más de dos meses y transformó un partido trampa ante un Crystal Palace replegado en un cómodo 3-0 que mantiene al equipo de Pep Guardiola pegado al Arsenal en la lucha por la Premier League.

No fue solo el resultado. Fue la manera.

El toque diferente

Guardiola había rotado pensando en la final de la FA Cup contra el Chelsea. Seis cambios, descanso para Erling Haaland, Jeremy Doku, Rayan Cherki y otros pesos pesados. En ese escenario, con un Palace hundido atrás y con la mente claramente puesta en su final de Conference League, el City necesitaba algo distinto. Una idea. Un gesto.

Lo puso Foden.

El centrocampista, de 25 años, atraviesa su segunda temporada consecutiva sin alcanzar del todo el nivel que se esperaba de él, pero en el Etihad volvió a demostrar por qué en el club trabajan ya en un nuevo contrato. No marcó. No hizo falta. Firmó un partido de esos que definen carreras: dos asistencias, personalidad y esa capacidad de encender partidos apagados que Guardiola lleva años protegiendo.

La primera acción decisiva fue puro talento callejero: un taconazo soberbio para dejar solo a Antoine Semenyo, que no perdonó. En un encuentro cerrado, ese detalle abrió la puerta.

Después, control de crack. Balón alto, difícil, que Foden amortiguó con calma en el área antes de servir para que Omar Marmoush rematara el segundo. Técnica, pausa y claridad donde otros se nublan.

El tercero, ya en el tramo final, lo firmó Savinho para cerrar la goleada, pero el relato ya tenía dueño.

Guardiola, fascinado otra vez

Guardiola, que ha visto crecer a Foden desde que salió de la academia del City, no escondió su admiración al analizar el partido. Habló de algo que no se entrena, de un talento que no cabe en pizarras ni en vídeos.

Enfrente había un Palace con bloque bajo, líneas juntas y pocas fisuras. Justo el tipo de rival que exige imaginación. Ahí, Foden se movió entre líneas, recibió en espacios mínimos y encontró soluciones donde no parecía haberlas. Eso es lo que su entrenador subrayó: la capacidad de recibir rodeado y aun así inventar.

El técnico recordó que el inglés lleva años siendo clave en los títulos del City —seis Premier League y un buen puñado de trofeos más— y dejó claro que su papel no se reduce a una noche inspirada. Habló de “gran rol en el futuro” y de la obligación de “seguir entregando” el nivel que ya ha demostrado tantas veces.

La ovación en pie del estadio acompañó ese discurso. El Etihad reconoció el esfuerzo de un jugador que ha atravesado momentos complicados y que, aun así, sigue siendo una de las grandes apuestas del proyecto.

Un City eficaz, un Palace distraído

El partido empezó con un susto para el City. Jean-Philippe Mateta batió la portería local en el minuto 2, pero el gol no subió al marcador por fuera de juego previo de Brennan Johnson. A partir de ahí, se acabó la resistencia real del Palace.

El equipo de Oliver Glasner fue claramente inferior. En muchos tramos pareció más pendiente de no lesionarse antes de su final europea que de competir de tú a tú. El propio técnico lo admitió después: para sacar algo del Etihad hacía falta una actuación de máximo nivel, y su equipo no la ofreció.

Glasner lamentó la lentitud con balón, la falta de convicción en los movimientos al espacio pese a saber que el City iba a defender con la línea muy adelantada, y varios errores en la salida que regalaron opciones a los de Guardiola. El gol anulado por un fuera de juego ajustado fue lo más cerca que estuvieron de cambiar el guion.

El City, sin deslumbrar durante los 90 minutos, sí mostró algo que Guardiola valora casi tanto como el brillo: contundencia. Tres goles al Brentford, tres al Palace, carga de minutos repartida y la sensación de que, incluso con rotaciones, el equipo mantiene una marcha que muy pocos pueden seguir.

Foden, el viejo nuevo líder

En un City que mira al futuro con nombres como Savinho o Cherki y que sigue apoyado en pilares como Haaland, Rodri o De Bruyne, la figura de Foden se sitúa justo en medio: ni promesa ni veterano, pero con la obligación de ser referencia.

Guardiola lo definió como un jugador “box-to-box” con atributos extraordinarios. Esa mezcla de recorrido, agresividad y calidad en los metros finales lo convierte en una pieza casi irrepetible en el plantel. Por eso insiste en tenerlo “cerca del área”, donde su talento se multiplica.

En una temporada en la que el margen de error en la Premier es mínimo y las finales se acumulan, el City necesita que Foden se parezca más a la versión que destrozó al Palace que a la que ha transitado sin brillo durante semanas.

La cuestión ya no es si tiene talento. Eso está resuelto desde hace años. La pregunta, a estas alturas de la temporada, es otra: ¿está preparado para sostener este nivel justo cuando el City más lo necesita?