Fiorentina rompe con Lamptey: fin súbito a un experimento fallido
La aventura de Tariq Lamptey en la Fiorentina se ha acabado casi antes de empezar. El club viola ha oficializado la rescisión de contrato de mutuo acuerdo con el lateral ghanés, poniendo punto final a un capítulo tan breve como devastador: 25 minutos sobre el césped, nada más.
El contexto hace todavía más ruido. Lamptey, 25 años, aterrizó en Florencia el pasado verano procedente del Brighton a cambio de 6 millones de dólares y con un contrato de tres temporadas. No era una apuesta cualquiera. Era el intento de resucitar la carrera de aquel lateral explosivo que deslumbró en su día en el Chelsea, al que Frank Lampard elogió tras un debut eléctrico contra el Arsenal. En Italia se esperaba que encontrara calma, continuidad y un cuerpo que, por fin, le respondiera.
Ocurrió lo contrario.
Su etapa en la Fiorentina se reduce a dos apariciones fugaces. Unos minutos saliendo desde el banquillo ante el Napoli y, después, su primera y única titularidad, el 21 de septiembre de 2025, frente al Como. Esa noche debía ser el inicio real de su historia en el Artemio Franchi. Fue el final. A los 22 minutos, se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla.
No volvió a jugar ni un solo minuto con la camiseta violeta.
La rotura del cruzado no fue un accidente aislado en su trayectoria, sino el enésimo capítulo de un historial médico que ha marcado su carrera. Ya en el Brighton había pasado largos periodos en la enfermería, encadenando problemas físicos de todo tipo. Ese patrón viajó con él a Italia y terminó reduciendo su contribución competitiva a esos simbólicos 25 minutos.
La decisión de romper el contrato llega con la Serie A aún en marcha, a dos jornadas del final. Lamptey queda libre de inmediato. El calendario añade un matiz cruel: el Mundial de la FIFA 2026 está a pocas semanas, pero su falta absoluta de ritmo competitivo convierte en remota cualquier opción de entrar en la lista de las Black Stars.
Para la Fiorentina, la rescisión limpia masa salarial y cierra un experimento que nunca llegó a despegar. Para Lamptey, vuelve a abrirse el mismo interrogante de siempre: ¿dónde y cómo empezar de nuevo una carrera que solo necesita una cosa para despegar de verdad? Salud. Y algo de fortuna.






