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Estados Unidos y el Mundial: talento y lesiones inquietantes

Hay un poco menos de motivos para el pánico que hace solo unos días. Pero las alarmas no se apagan del todo.

El fin de semana dejó una imagen que la selección de Estados Unidos llevaba demasiado tiempo esperando: Gio Reyna celebrando un gol de club. Su primer tanto de la temporada, en los minutos finales de la derrota 3-1 de Borussia Mönchengladbach, cortó una sequía de casi año y medio. Un simple derechazo, sí. Pero, sobre todo, un soplo de aire para un jugador que llevaba meses viviendo de recuerdos.

Reyna no encadenaba un momento realmente positivo desde noviembre, cuando volvió a marcar diferencias con la camiseta de la USMNT. Desde entonces, minutos contados en clubes y apenas apariciones testimoniales en los amistosos de marzo, sin una verdadera oportunidad para lucirse ante rivales de élite.

Y, sin embargo, su nombre nunca sale de las conversaciones importantes. No es casualidad.

Reyna, el lujo que eleva el techo

Reyna tiene algo que no se entrena: cambia partidos. Incluso fuera de forma. Cada vez que se pone la camiseta de la USMNT, el equipo suele parecer más peligroso, más creativo, más ambicioso. Ahí están los títulos en CONCACAF para respaldarlo.

Pero conviene colocarle en su sitio exacto dentro del ecosistema del equipo: es más “guinda del pastel” que columna vertebral. Si llega al Mundial encendido, Estados Unidos sube un peldaño su techo competitivo. Si no lo hace, el plan no se derrumba; hay alternativas de nivel en su zona del campo. Y ahí entra en escena otro nombre clave.

Tillman, talento sin minutos

Con Malik Tillman nadie discute la calidad. El problema está en el reloj.

Desde el final de la ventana de marzo, el mediapunta ha jugado siete partidos con Bayer Leverkusen, pero solo acumula 77 minutos. En apenas dos de esos encuentros superó la barrera de los 10 minutos. En su posición, el campeón alemán se ha apoyado más en Nathan Tella y en el emergente Ibrahim Maza.

El timing no puede ser peor para Tillman. Sigue estando en la conversación para ser titular con la USMNT, pero su candidatura sería mucho más sólida con una racha de goles y asistencias reciente. Su último tanto llegó el 4 de abril, en un cameo de dos minutos ante Wolfsburg, para dejar su cuenta en seis goles en 1.615 minutos esta temporada. No es un registro pobre, ni mucho menos, pero su rol menguante en el club empieza a pesar en los debates de selección.

La pequeña ventaja para Estados Unidos es que Weston McKennie sí llega en forma y puede ocupar ese otro puesto de mediapunta junto a Christian Pulisic si los minutos de Tillman siguen cayendo a cuentagotas.

Pulisic, el líder que no encuentra el gol

El propio Pulisic lo ha repetido varias veces: no ha marcado en 2026, le frustra, pero no le quita el sueño. Su discurso es claro: lo que importa es llegar afinado para los grandes partidos del verano; lo que ocurra en Milán es solo una parte del cuadro, no el cuadro completo.

Los datos, sin embargo, son tozudos. A estas alturas, cualquier seleccionador quiere a sus mejores futbolistas en plena confianza cuando se acerca un Mundial. Y nadie puede decir que Pulisic esté en su pico de rendimiento este año.

Estados Unidos lo necesita. No como único salvavidas, pero sí como figura central. Sigue siendo una de las estrellas del grupo y, quizá más importante, uno de sus líderes naturales. Debe producir en el último tercio, sí, pero también marcar el tono emocional del equipo, como tantas veces ha hecho.

Queda tiempo. Aunque cada semana sin gol sube un poco el volumen de las dudas. No hasta el punto de volverse ensordecedor, por el contexto y por su historial, pero lo suficiente como para que el murmullo sea constante.

La zaga, llena de interrogantes

Si hay una línea que no ofrece consuelo ahora mismo, es la defensa central. Chris Richards parece tener un lugar asegurado. A partir de ahí, todo son matices y signos de interrogación.

Tim Ream aporta jerarquía y experiencia, pero la pregunta ya no es si tiene suficiente bagaje, sino si tiene demasiado. Y si su reciente lesión dejará algún rastro en plena competición. Mark McKenzie brilla en Ligue 1, aunque arrastra la etiqueta de esos errores puntuales que ya ha mostrado con la USMNT. Auston Trusty se ha asentado en Europa con Celtic, pero apenas suma seis internacionalidades: ¿es suficiente para un torneo de este calibre?

También está la incógnita de Miles Robinson y su estado de forma real cuando ruede el balón. Y el nombre de Noahkai Banks flota como posible solución exprés, capaz de irrumpir y reclamar un hueco a última hora.

A estas alturas de ciclo, lo normal es que la pareja de centrales esté casi blindada. Hoy, la sensación es la contraria: que el puesto se decidirá por el jugador que llegue en mejor momento en las semanas previas al debut.

Un golpe duro en el corazón del equipo

El centro del campo, ese lugar donde se construyen las grandes selecciones, ha pasado de ser una relativa certeza a un foco de preocupación. Y todo por un parte médico doble.

Hasta hace nada, existía un argumento sólido para que Johnny Cardoso o Tanner Tessmann fueran titulares este verano. Ahora, al menos uno de ellos queda descartado.

Cardoso venía de disputar una semifinal de Champions League cuando Atlético de Madrid anunció un esguince de tobillo. Ya entonces el margen era mínimo. El desenlace fue el peor posible: el club confirmó que el mediocentro pasará por quirófano y se perderá el Mundial.

El caso de Tessmann es menos grave, pero no menos incómodo. Lyon informó de una lesión muscular que lo mantendrá fuera un tiempo, aunque se espera que llegue a la cita mundialista. Incluso antes del problema físico, su protagonismo en el once francés había sido irregular en los últimos meses.

El resultado es evidente: se abre un agujero junto a Tyler Adams. Cardoso y Tessmann ya llegaban con sus propios interrogantes, pero al menos aportaban rodaje europeo y un perfil reconocible para sostener al equipo. Sin Cardoso y con Tessmann entre algodones, la USMNT corre el riesgo de presentarse a un Mundial con un mediocampo corto de efectivos y de certezas.

En este momento, esa zona ancha del campo se ha convertido en la principal preocupación mientras Mauricio Pochettino ultima la lista definitiva. La pregunta ya no es solo quién jugará al lado de Adams, sino si Estados Unidos tendrá suficiente peso en el lugar donde se deciden los torneos grandes.