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Chris Richards ausente en amistoso de Estados Unidos previo al Mundial

La selección de Estados Unidos enfrenta su último amistoso previo al Mundial sin una de sus piezas clave. Chris Richards no estará ante Alemania. Y, lo que es peor para Mauricio Pochettino, su presencia en la Copa del Mundo está en el aire.

El técnico lo confirmó en la rueda de prensa del viernes, con un gesto serio que decía tanto como sus palabras. El central sigue fuera de combate.

“Todavía no está listo para competir y jugar”, admitió Pochettino. El plan ahora es sencillo en el papel y endemoniado en la práctica: esperar unos días más, evaluar de nuevo ese tobillo y tomar una decisión definitiva.

Una lesión que se alarga y complica el plan

Richards se lesionó el tobillo en el penúltimo partido de la temporada de Premier League con Crystal Palace, frente a Brentford. Lo único claro, de momento, es el diagnóstico público de su entrenador en el club, Oliver Glasner: rotura de ligamentos en el tobillo.

Desde entonces, el central no volvió a pisar el césped en partido oficial. Se perdió el cierre de la liga ante Arsenal y tampoco jugó la final de la Conference League contra Rayo Vallecano. Antes de ese duelo europeo, Glasner llegó a deslizar que Richards podría estar disponible para la final, lo que alimentó el optimismo en el entorno del jugador y en el cuerpo técnico de Estados Unidos de cara al Mundial. Varias informaciones apuntaban incluso a que en el entorno de Richards no había dudas sobre su presencia en el torneo.

Pochettino también compró parte de ese optimismo. El propio técnico reconoció que pensaba que el defensa estaba más cerca del punto de forma ideal, apoyado en la idea de que podía haber tenido minutos en esa final europea.

La realidad ha sido otra. El calendario corre y el tobillo no responde al ritmo que exige una Copa del Mundo.

Pochettino, molesto con los plazos

El seleccionador no escondió su frustración. En español, fue directo: había una “línea de información” que le hacía creer que Richards podría jugar esa final de Conference League ante Rayo Vallecano. Recordó que el central estuvo incluso en el banquillo. Después, se manejó la posibilidad de que pudiera participar contra Senegal en el amistoso que terminó 3-2 para Estados Unidos.

Nada de eso ocurrió. Los plazos se han ido estirando y la paciencia de Pochettino también.

“El tiempo se está alargando y me enoja un poco. No estoy contento, porque sabemos que Chris Richards es un jugador importante. Por supuesto que todos lo sabemos”, confesó.

Mientras el grupo afinaba detalles en la concentración previa al Mundial, Richards vivía otro torneo, en solitario. Trabajo de gimnasio, recuperación, ejercicios específicos. Solo el miércoles dio un pequeño paso adelante: pisó el césped del National Training Center junto al resto del grupo. Pero fue una aparición simbólica.

Mientras sus compañeros realizaban los estiramientos habituales y los rondos, Richards se quedó en un campo contiguo, acompañado únicamente por dos fisioterapeutas. Gomas de resistencia, ejercicios laterales, movimientos controlados. Más rehabilitación que preparación competitiva.

Cero riesgos: la línea roja del seleccionador

Pochettino fue tajante al marcar el límite. No piensa forzar.

“Nunca vamos a tomar la decisión de jugar con un futbolista que tenga un riesgo mínimo”, afirmó. El mensaje es claro: quien salga de inicio o desde el banquillo estará sano y al cien por cien. No habrá concesiones con la salud de nadie, por muy importante que sea.

El problema es que el reloj no se detiene. El debut mundialista ante Paraguay llega el 12 de junio. El margen para que Richards pase de la camilla al once titular es cada vez más estrecho.

El plan B en la zaga

La ausencia del central ya obligó a Pochettino a mover piezas en el amistoso ante Senegal. Mark McKenzie ocupó el centro de la línea de tres centrales. Tim Ream se situó en el perfil izquierdo, con su habitual capacidad para romper líneas con balón, mientras Alex Freeman actuó como ese lateral que se incrusta atrás, bajando en fase defensiva y ofreciendo salida por fuera en la construcción.

La situación de Richards ayuda a entender por qué el seleccionador llevó tantos defensas en su lista de 26. Cinco centrales puros y varios laterales capaces de actuar por dentro. Un seguro ante contratiempos como este y, al mismo tiempo, una oportunidad para que el bloque defensivo gane automatismos sin depender de un solo nombre.

Esa profundidad reduce la necesidad de buscar un reemplazo idéntico si Richards no llega a tiempo. El sistema ya se está adaptando sin él.

Fecha límite marcada en rojo

El reglamento ofrece una última ventana: las selecciones pueden hacer cambios médicos en sus listas hasta 24 horas antes de su estreno en la fase de grupos. En el caso de Estados Unidos, el límite es el 11 de junio.

Hasta ese día, Pochettino puede mantener a Richards en la lista o tomar la decisión más dura: dejarlo fuera del Mundial.

“Al final, podemos esperar que Chris esté ahí”, dijo el técnico. Pero enseguida puso el dedo en la llaga: si llega, lo hará sin competir durante un mes. Y entonces habrá que valorar si está realmente en condiciones de afrontar un torneo que no perdona la falta de ritmo.

La cuenta atrás ya empezó. Estados Unidos afina detalles para medirse a Alemania sin uno de sus pilares. Pochettino, mientras tanto, mira el calendario, mira el tobillo de Richards y sabe que, esta vez, el margen de error es prácticamente inexistente.