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Camavinga en el alambre: futuro incierto en el Real Madrid

Eduardo Camavinga tiene solo 23 años, un contrato con uno de los clubes más poderosos del mundo y el talento para marcar una época en el centro del campo. Pero su verano se ha torcido. Y su nombre, que hace no tanto sonaba a intocable en el Bernabéu, hoy aparece en la lista de posibles salidas.

Según informa The Athletic, el nuevo técnico del Real Madrid, José Mourinho, no considera al internacional francés como una pieza sagrada dentro de su proyecto. Traducido al lenguaje del mercado: si llega una oferta importante, en el club están dispuestos a escuchar.

No es un giro caprichoso. Es la consecuencia de una temporada dura, muy por debajo de las expectativas tanto colectivas como individuales. Camavinga, fichado en 2021 desde Stade Rennais por 31 millones de euros, no ha logrado sostener la progresión que deslumbró en sus primeros meses en España. Su rendimiento se ha ido apagando con el paso de los partidos, hasta encadenar una larga racha de actuaciones discretas.

Ese bajón le ha pasado factura también con su selección. De fijo en las convocatorias de Didier Deschamps —29 internacionalidades y dos goles— ha pasado a quedarse fuera por completo. No entró en la última lista para la que está llamada a ser la despedida de Deschamps en un Mundial FIFA. Un golpe deportivo y simbólico para un jugador que, hace apenas un par de años, parecía destinado a ser el relevo natural en la sala de máquinas de Francia.

El impacto en su estatus es evidente. Y el mercado huele la sangre.

El interés del campeón de Italia

En medio de la incertidumbre, aparece un actor poderoso: Inter Milan. De acuerdo con La Corriere dello Sport, el vigente campeón de la Serie A ya ha preguntado por la situación del centrocampista y por las condiciones en las que el Real Madrid estaría dispuesto a negociar.

No se trata, por ahora, de una ofensiva formal, sino de un movimiento de tanteo. Pero el simple hecho de que el campeón italiano vea una rendija para entrar en la negociación dice mucho del nuevo escenario. Hace un año, la mera idea de un Camavinga disponible en el mercado habría parecido ciencia ficción.

En el Bernabéu, la postura es clara: el club está abierto a escuchar propuestas. No hay un cartel de “se vende”, pero tampoco el blindaje absoluto que rodea a otras figuras de la plantilla. La llegada de Mourinho, con su idea de plantilla corta, jerarquizada y extremadamente competitiva, empuja al club a tomar decisiones duras con perfiles que no han dado el salto definitivo.

El deseo del jugador choca con la realidad

El problema, para cualquier pretendiente, tiene nombre y apellido: Eduardo Camavinga no quiere irse. El francés, según las mismas informaciones, está decidido a seguir en el Real Madrid y a pelear por su sitio. Siente que aún no ha mostrado su mejor versión en el Bernabéu y que marcharse ahora sería hacerlo con la sensación de deuda pendiente.

Esa resistencia personal choca con la frialdad del mercado. El club escucha, los grandes de Europa observan, la Serie A se mueve… y el jugador se agarra a la camiseta blanca. De momento.

En este pulso se mezclan varios factores: la necesidad del Real Madrid de reajustar una plantilla golpeada por una mala temporada, la exigencia de Mourinho con el rendimiento inmediato y la ambición de un futbolista que no quiere que su historia en Chamartín termine como una promesa incumplida.

El verano apenas empieza. Inter Milan ya ha levantado la mano. El Real Madrid está dispuesto a atender llamadas. Camavinga, por ahora, se niega a descolgar la suya. La pregunta es cuánto tiempo podrá mantener esa postura si el proyecto de Mourinho avanza sin él en el centro del tablero.

Camavinga en el alambre: futuro incierto en el Real Madrid