El autogol de Bento retrasa el título de Cristiano
Al-Nassr tenía la fiesta preparada. El título a un suspiro, el estadio convertido en un mar amarillo, las camisetas repartidas gratis para una noche pensada para la historia. Pero el fútbol eligió el drama. Y lo hizo de la forma más cruel posible: con un autogol de su propio portero, Bento, en el tiempo añadido.
El equipo de Riad ganaba 1-0 a Al Hilal, su gran rival local y segundo en la tabla, en un partido marcado en rojo desde hace semanas. El reloj se moría, el título de la Saudi Pro League parecía ya en las manos de Cristiano Ronaldo y sus compañeros. Entonces llegó el balón bombeado, el salto, el intento de despeje… y el error.
Bento midió mal un balón alto, quiso blocar por encima de su cabeza y terminó introduciendo la pelota en su propia portería. Silencio helado en la grada. Euforia en el banquillo de Al Hilal. Incredulidad en el rostro del capitán de Al-Nassr.
Cristiano, que veía el desenlace desde el banquillo, no pudo ocultar la frustración. La cámara le buscó y encontró a un jugador de 41 años que lo ha ganado casi todo, pero que sigue mordiéndose por dentro cada vez que se le escapa un título. El gesto lo decía todo: rabia contenida, mirada perdida, una oportunidad de oro que se escurría en cuestión de segundos.
El contexto hace el golpe aún más duro. Al-Nassr lidera la clasificación con 83 puntos en 33 partidos. Al Hilal le persigue con 78, pero con un encuentro menos, 32. La victoria en este derbi no era solo un golpe de autoridad: habría significado sellar el undécimo campeonato liguero del club y el primero de Cristiano desde su aterrizaje en enero de 2023.
Desde su salida de Manchester United tras el Mundial de la FIFA 2022 en Qatar, el portugués no ha levantado un título doméstico con la camiseta amarilla. Para encontrar el último campeonato liguero de Al-Nassr hay que retroceder a 2019. Desde entonces, el peso del poder local ha ido oscilando, con Al Hilal coronándose campeón en 2024 y reforzando una rivalidad que ya era intensa y ahora arde.
La noche estaba diseñada para romper esa sequía. La afición, enfundada en las camisetas amarillas repartidas antes del inicio, empujó como si el trofeo ya estuviera en el estadio. Cada balón dividido, cada carrera, cada choque se vivía como si fuera el último. La imagen aérea del campo era un lienzo monocromático: amarillo en las gradas, tensión sobre el césped.
El plan, durante casi todo el encuentro, salió según lo previsto. Al-Nassr se adelantó, supo manejar el marcador y se acercó minuto a minuto a una victoria que valía un título. Al Hilal, obligado a reaccionar, fue subiendo líneas y cargando el área en el tramo final. El asedio no era descontrolado, pero sí insistente. Y la presión, al final, encontró la grieta.
Ese instante, el del fallo de Bento, reescribe la narrativa del campeonato. Lo que debía ser una noche de consagración se convirtió en una lección de paciencia. El título no se celebró, pero tampoco se escapó. Sigue ahí, a tiro.
Al-Nassr afrontará ahora su último partido de liga ante Damac, decimoquinto clasificado. Sobre el papel, un rival claramente inferior. En la práctica, un examen de carácter. Salvo un tropiezo inesperado, el equipo de Cristiano levantará el trofeo el 21 de mayo. Esa es la lógica de la tabla, de los puntos, de la inercia.
Cristiano lo resumió en sus redes sociales ante más de 770 millones de seguidores: “El sueño está cerca”. No hay vuelta atrás para él ni para Al-Nassr. Después de una noche tan cruel, la pregunta ya no es si merecen el título. Es si serán capaces de cerrar la historia cuando el margen de error se ha reducido a cero.






