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Anthony Gordon y su fichaje histórico para el Barça

Anthony Gordon está a un paso de convertirse en el primer gran golpe del mercado estival del Barcelona. Un movimiento de casi 80 millones de euros que no solo remueve el panorama de fichajes en Europa, también reabre una vieja liturgia en el Camp Nou: qué número llevará la nueva estrella.

El extremo de Newcastle United, uno de los nombres más cotizados de la Premier League, tenía pinta de ser protagonista del verano desde hace meses, con rumores constantes sobre su salida. El Barça se ha movido rápido, muy rápido, para adelantarse a gigantes como Bayern Munich, Arsenal y Liverpool. La llamada del Camp Nou sigue pesando como pocas en el fútbol europeo, y para Gordon ha sido definitiva.

Si nada se tuerce, su futuro quedará resuelto antes de que se marche con Inglaterra al Mundial 2026. Y con su llegada, La Blaugrana sumará apenas al tercer futbolista inglés de su historia. No es un fichaje cualquiera. Tampoco lo será el dorsal que termine luciendo.

Un camino marcado por cambios de número

La carrera de Gordon también se puede leer a través de los dorsales que ha llevado. Su historia empieza lejos de los focos, con un número casi anónimo: el 70 de su debut con Everton en la temporada 2017–18, cuando aún era un canterano que asomaba tímidamente al primer equipo.

Dos cursos más tarde ya había dado un paso adelante. Del 70 pasó al 42, señal de que su rol con los Toffees empezaba a ganar peso. En 2020–21 decidió darle la vuelta a ese número y se enfundó el 24 en la primera mitad de la temporada con Everton. Después, en su cesión a Preston North End, regresó al 42, como si aún necesitara ese vínculo con su etapa de formación.

El salto definitivo llegó con el 10. El dorsal del jugador que asume responsabilidades, que pide la pelota cuando quema. Lo llevó en su última temporada con Everton y lo ha lucido también en Newcastle. En St James’ Park, sin embargo, su aterrizaje fue con otro número emblemático: el 8, mientras esperaba a que Allan Saint-Maximin dejara libre su preferido.

Con Inglaterra, el mapa es mucho más caótico. Como suele ocurrir en las selecciones, los dorsales cambian con cada convocatoria, cada torneo, cada lista. Gordon ha pasado por el 18, el 17, el 11 y el 7. Nada fijo, nada definitivo. El Camp Nou podría ser el lugar donde por fin ancle a un número que le acompañe en la élite.

El escaparate del Camp Nou: ¿un 9 de leyenda o un símbolo nuevo?

En Barcelona le espera un vestuario con huecos muy jugosos. El más llamativo, sin discusión, es el 9 que dejará Robert Lewandowski cuando salga como agente libre este verano. No es un dorsal cualquiera: lo han vestido delanteros que definieron épocas, como Luis Suárez, Zlatan Ibrahimović, Samuel Eto’o o Ronaldo.

Ese 9, sin embargo, parece reservado. El club busca un nuevo delantero centro y todo indica que querrá guardar el dorsal para el ‘9’ de referencia del proyecto. Para un extremo como Gordon, la puerta se abre por otros caminos.

Ahora mismo, el 12 y el 14 están libres. El 14, en particular, tiene una carga especial en Barcelona y viene de pasar por la espalda de Marcus Rashford durante su cesión en Cataluña. Para un atacante versátil, capaz de moverse por todo el frente de ataque, no sería un número menor.

También hay escenarios que dependen del mercado. Si Ferran Torres sale, el 7 quedaría disponible, un dorsal muy ligado a atacantes desequilibrantes. Si Andreas Christensen abandona el club, se liberaría el 15. Y cuando finalice la cesión de João Cancelo, el 2 también quedará vacante, una opción más heterodoxa para un jugador ofensivo, pero no imposible en el fútbol moderno.

La normativa de La Liga, que obliga a los jugadores del primer equipo a llevar dorsales entre el 1 y el 25, acota el abanico. No habrá extravagancias por encima del 30 ni guiños a su pasado como aquel 70 de Everton. Toca elegir dentro del marco tradicional.

Un fichaje caro, un dorsal con mensaje

El precio del traspaso coloca a Gordon en el escaparate desde el primer día. No llega como promesa discreta, sino como apuesta mayúscula. El número que elija será el primer mensaje: ¿querrá asociarse a una camiseta icónica, como el 14 o el 7, o preferirá construir su propia historia con un dorsal menos cargado de pasado?

El Camp Nou ha visto cómo los dorsales se convertían en banderas, en identidades. Ahora le tocará al inglés decidir qué quiere que diga su espalda cada vez que salte al césped. Y en un club que mide cada detalle, desde el precio del fichaje hasta el número de la camiseta, esa elección también formará parte del juicio sobre su impacto.

El fichaje está casi hecho. Falta saber con qué cifra a la espalda intentará Gordon escribir su capítulo en la historia del Barça.