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Andoni Iraola enfrenta el dilema de los contratos en Liverpool

Un viejo fantasma recibe a Andoni Iraola en Anfield

Andoni Iraola apenas ha tenido tiempo de posar con la bufanda del Liverpool y ya sabe que su primera gran batalla no será en la banda, sino en los despachos. El técnico vasco, fichado por dos años tras su notable etapa de tres temporadas en Bournemouth, aterriza en un club que vuelve a coquetear peligrosamente con un problema conocido: la amenaza de un éxodo masivo a coste cero.

La etapa de Arne Slot se apagó con estrépito en su segundo curso, justo un año después de haber conquistado la Premier League. El neerlandés se fue dejando un título, sí, pero también un vestuario lleno de interrogantes contractuales. Y la primera consecuencia ya es un hecho: Ibrahima Konaté, uno de sus defensas de referencia, se marcha libre este verano.

El club confirmó la semana pasada que el central francés dejará Anfield al expirar su contrato, después de que las negociaciones para renovarle encallaran sin remedio. Un día después, el propio jugador certificó en redes sociales que su etapa de rojo había terminado. Nada de traspaso, nada de ingreso. Un activo importante que se esfuma sin retorno.

Y lo inquietante para Iraola es que Konaté puede ser solo el principio.

Seis contratos al filo del abismo

Dentro de doce meses, si nada cambia, otros seis futbolistas del primer equipo quedarán en la misma situación. No se trata de secundarios, sino de la columna vertebral del proyecto: el capitán Virgil van Dijk, Curtis Jones, Alisson Becker, Joe Gomez, Wataru Endo y Stefan Bajcetic terminan contrato el próximo verano.

Si ninguno de ellos firma nuevos términos, todos podrían abandonar el club gratis en un año. Seis salidas potenciales. Seis decisiones mayúsculas que marcarán el mandato de Iraola desde el primer día.

El escenario coloca al nuevo entrenador en una encrucijada incómoda. ¿En quién puede construir a largo plazo si no sabe quién seguirá más allá de junio? ¿Hasta qué punto puede moldear una idea de equipo cuando medio eje vertebral podría estar con la maleta medio hecha?

Para el club, el dilema es aún más crudo cuando se mira la calculadora. Según las estimaciones de mercado, el valor conjunto de esos jugadores ronda los 74 millones de libras. Una cifra que, gestionada a tiempo, podría haberse traducido en ingresos por traspasos. Si se repite el caso Konaté, ese valor se evaporará sin dejar rastro.

Un error que se repite

La película no es nueva en Anfield. En los últimos años, el Liverpool ha permitido que varios futbolistas importantes entrasen en sus últimos meses de contrato sin una solución clara. Cuando eso ocurre, el guion es siempre parecido: el valor de mercado cae, la capacidad de negociación del club se diluye y, al final, o se vende a la baja o se pierde al jugador sin compensación.

La pasada temporada dejó una advertencia que no se ha aprovechado del todo. Los futuros de Virgil van Dijk, Mohamed Salah y Trent Alexander-Arnold se convirtieron en un ruido de fondo constante. Cada rueda de prensa, cada mala racha, cada pequeño gesto se interpretaba a través del prisma de sus contratos pendientes. Un foco que el equipo no necesitaba.

El desenlace fue agridulce. Alexander-Arnold acabó saliendo en el verano de 2025 rumbo al Real Madrid. La marcha encendió la ira de buena parte de la afición, aunque el Liverpool, al menos, logró ingresar una cantidad moderada gracias a que el lateral decidió irse antes de convertirse en agente libre.

Salah y Van Dijk, en cambio, firmaron renovaciones de corta duración. Compromisos breves que evidenciaron quién tenía la sartén por el mango en esas conversaciones. Los jugadores manejaron los tiempos, el club aceptó condiciones para no perderlos de inmediato. Hoy, la situación con Van Dijk vuelve a estar en el punto crítico, y otros cinco nombres se suman a la lista.

El primer gran examen de Iraola

En este contexto, el reto de Iraola va mucho más allá de ajustar una presión alta o de elegir su once tipo. Tendrá que sentarse con la cúpula de Anfield y trazar una línea clara: quién es imprescindible y merece una apuesta fuerte en forma de renovación, y quién debe salir ahora, mientras aún conserva valor en el mercado.

No habrá término medio. Mantener a todos y esperar un milagro contractual supondría asumir el riesgo de perder decenas de millones de libras en potenciales traspasos. Vender demasiado pronto podría debilitar de golpe a un vestuario que aún digiere la marcha de Slot y la salida de Konaté.

El nuevo entrenador llega precisamente para aportar ideas frescas y energía competitiva. Pero su éxito dependerá también de algo más prosaico: que el Liverpool, de una vez, deje de tropezar con la misma piedra de los contratos agonizantes.

En Anfield ya saben lo que cuesta ignorar estas señales. Ahora la pregunta es si, con Iraola al mando, tendrán el valor de tomar decisiones impopulares antes de que el reloj marque otra vez el tiempo de las despedidas gratuitas.

Andoni Iraola enfrenta el dilema de los contratos en Liverpool